Del poder formal al vecino: la política del medio inmediato

En un momento de desestructuración institucional, la militancia en las superestructuras es un esfuerzo estéril. El poder real asciende desde el vecino, no desciende desde el Estado.

Del poder formal al vecino: la política del medio inmediato

Síntesis editorial basada en Cartas a mis Amigos (1991-1994) de Silo (Mario Luis Rodríguez Cobos), Obras Completas Vol. I.

«En un momento de desestructuración institucional, la militancia en las superestructuras es un esfuerzo estéril. El poder real asciende desde el vecino, no desciende desde el Estado.»

El diagnóstico: cáscaras vacías

Silo escribió las Cartas a mis Amigos entre 1991 y 1994, en el momento en que la arquitectura política del siglo XX comenzaba su colapso visible. Su diagnóstico fue descarnado: los partidos políticos, los sindicatos, las instituciones representativas se habían convertido en "cáscaras vacías". Conservaban la forma sin la sustancia.

Tres décadas después, ese diagnóstico no requiere actualización. Se ha verificado con una precisión que da vértigo.

El espejismo del poder central

La militancia política tradicional actúa sobre la premisa de que el cambio desciende desde la cúpula: conquistar el Estado, reformar las instituciones, legislar desde arriba. Silo señala el problema de esta lógica: las instituciones que se pretende conquistar ya no tienen el poder que se les atribuye.

El capital financiero transnacional opera por encima de cualquier Estado nacional. Quien conquista el gobierno de un país mediano conquista el escenario, no el poder.

El medio inmediato como campo de acción real

La alternativa que propone Silo no es el abandono de la política sino su relocalización: el vecino, el compañero de trabajo, el ámbito concreto donde efectivamente habitamos. No como resignación sino como estrategia.

En una sociedad globalmente interconectada, un modelo de organización solidaria que funcione en un barrio puede replicarse por "efecto demostración" sin necesidad de conquistar el poder central. La obsolescencia del viejo sistema no se decreta: se demuestra con la existencia de uno mejor.

El poder ya no baja desde la cúpula: asciende desde la solidaridad concreta en el territorio.