El tiempo de los vencidos: por qué la historia la escriben los que ganan
La historia no es la ciencia del pasado: es la política del presente. Quien controla el relato histórico controla la legitimidad del poder.
La historia no es la ciencia del pasado: es la política del presente. Quien controla el relato histórico controla la legitimidad del poder.
La epidemia de soledad no es un fracaso del individualismo: es su éxito. Un individuo aislado consume más, vota menos y pregunta nada.
Toda revisión histórica es un acto político. La pregunta no es si el pasado fue distorsionado, sino en beneficio de quién.
En un momento de desestructuración institucional, la militancia en las superestructuras es un esfuerzo estéril. El poder real asciende desde el vecino, no desciende desde el Estado.
Todo ataque a la democracia liberal desde la pureza ideológica conduce, inexorablemente, al autoritarismo.
La democracia representativa occidental no es ya un sistema de gobierno sino un teatro de legitimación del poder económico.