El tiempo de los vencidos: por qué la historia la escriben los que ganan
La historia no es la ciencia del pasado: es la política del presente. Quien controla el relato histórico controla la legitimidad del poder.
La historia no es la ciencia del pasado: es la política del presente. Quien controla el relato histórico controla la legitimidad del poder.
Toda revisión histórica es un acto político. La pregunta no es si el pasado fue distorsionado, sino en beneficio de quién.
La secularización es una ilusión: los valores morales contemporáneos —derechos humanos, igualdad, compasión— son cristianismo sin Dios.